📲 La generación que creció con móviles... ahora los odia

Y lo que están buscando... es justo lo que tú puedes empezar a sembrar en casa.

¡Hola! 👋

Lo sé, la noticia principal de esta semana debería ser la de Australia, que ha prohibido el uso de redes sociales a menores de 16 años, pero es un tema que me gustaría conocer en profundidad. No sería la primera vez que se anuncia a bombo y platillo una medida que parece la panacéa y luego resulta que a la hora de ponerla en marcha hace aguas por todos lados. No digo que sea el caso, pero digo que quiero conocerla en profundidad, explicártela (en un vídeo) y dar las claves para que otros países puedan integrarla (o incluso decir por qué no se podría por colisión con leyes existentes).

Pero esta semana te cuento que…

  • 📚 Gen Z empieza a soltar la pantalla: muchos jóvenes nativos digitales buscan pueblos, vida lenta, libros en papel y vínculos reales.

  • 🧠 Pantallas y salud mental: más tiempo conectado se asocia con inatención, ansiedad, depresión y, en casos extremos, riesgo suicida en jóvenes.

  • 📖 Iberian como mundo alternativo: una saga solo en papel para abrir conversaciones sobre móviles, creatividad y valentía mientras tocáis libro, no cristal.

  • 🍽️ El restaurante de casa: actividad sencilla para el finde donde los niños crean, cocinan y conversan… con las pantallas fuera de la mesa.

¡Comenzamos!

🗞 ACTUALIDAD

📚 La Generación Z empieza a soltar la pantalla

La Generación Z, los nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2010, son los primeros nativos digitales… y, sin embargo, muchos están girando el timón en una dirección inesperada.

Según un reportaje reciente, cada vez más jóvenes Z se sienten saturados de pantallas y empiezan a buscar justo lo contrario de lo que asociamos con “vida digital”: pueblos, slow life, ocio al aire libre, tardeo en vez de madrugada, planes diurnos y familiares, conversaciones largas sin prisas y sin móvil en la mano.

Se ha puesto de moda lo que antes era simplemente vida normal: leer libros en papel, apuntarse a clubes de lectura, quedar para tomar café o té, cocinar para amigos y familia, salir a correr en grupo, cuidar plantas, remendar ropa o reparar un patinete antes de comprar otro. También crecen el interés por restaurar muebles, ir a mercados vintage y rescatar cosas “de antes” que sienten más auténticas que lo que ven en redes.

Sociólogos como Narciso Michavila y analistas de tendencias como Álvaro Justribó explican que no es simple nostalgia, sino una búsqueda muy seria de autenticidad, propósito y pertenencia. Después de crecer hiperconectados, muchos quieren tocar la vida con las manos, no solo con el pulgar.

¿Y esto qué tiene que ver contigo si tus hijos aún están en Infantil o Primaria? Mucho. Porque lo que hoy buscan los veinteañeros —espacios sin ruido digital, vínculos reales, actividades con sentido— es justo lo que puedes empezar a sembrar ahora en casa: menos exposición a pantallas, más lectura compartida, tareas creativas, conversación y vida “analógica” que deje huella de verdad en su memoria. Y, sobre todo, padres presentes que no estén siempre escondidos detrás de su propio móvil.

Ese ejemplo pesa más que cualquier norma o control parental que pongas en casa.

🔗 Fuente: La Vanguardia, “Los jóvenes Z se alejan de los milenials y recuperan hábitos de sus abuelos”. lavanguardia.com

☕️ BREVES

Mientras te tomas el café aprovecha para ponerte al día rápidamente.👇

⚖️ Meta en el banquillo por diseñar apps “adictivas” para adolescentes. El tribunal de Massachusetts escucha un caso que afirma que características como el scroll infinito y las notificaciones están pensadas para enganchar a los jóvenes. «Noticia completa»

📉 Redes sociales deterioran la atención en niños 10–14 años. Un estudio internacional encuentra que un mayor uso de redes está relacionado con síntomas de inatención, sin que juegos o vídeos muestren ese mismo efecto. «Noticia completa»

👩‍⚕️ Problemas cardiacos asociados al uso excesivo de dispositivos en niños y adolescentes. Investigadores daneses identifican alteraciones metabólicas relacionadas con el tiempo prolongado frente a pantallas. «Noticia completa»

📊 Adicción a pantallas aumenta riesgo de pensamientos suicidas en jóvenes. Un estudio publicado en JAMA vincula el uso cada vez más compulsivo de redes, móviles o videojuegos con un mayor riesgo de ideas y conductas suicidas. «Noticia completa»

📵 El documental ‘Generación Click’ destapa consecuencias del abuso digital. Padres e hijos hablan de cómo los likes y el móvil influyen en el ánimo, autoestima y hábitos de adolescentes. «Noticia completa»

📈 Menores con más pantallas, más problemas emocionales y conductuales. Una meta‑revisión señala que mayor uso se asocia a problemas de ansiedad, conducta y baja autoestima en niños pequeños. «Noticia completa»

📺 TRAS LA PANTALLA

En la reflexión de esta semana…

🌪️ Gen Z es la advertencia, tus hijos son la oportunidad

Hay algo muy potente en esa imagen de los jóvenes Z volviendo al papel, al pueblo, a la cocina de los abuelos. Es una generación que está intentando reparar, de manera instintiva, el daño de haber crecido con una pantalla pegada a la mano.

Los datos encajan con esa intuición:

  • En Europa, el 96% de los adolescentes de 15 años usa redes a diario, y un 37% pasa más de 3 horas al día en ellas. Casi la mitad (47%) presenta síntomas de depresión y más de la mitad (53%) ansiedad, con la sobrecarga de redes muy ligada a ese malestar.

  • Y, ojo a esto: en 2025, un informe de Pew muestra que el 48% de los adolescentes dice que las redes tienen un efecto mayormente negativo en la gente de su edad (en 2022 era el 32%).

Es decir: ellos mismos están diciendo “esto nos hace daño”.

Te cuento algo que me llega mucho: padres que me dicen cosas como

“Mi hijo de 10 años no quiere soltar la tablet… pero cuando le saco al campo o cocinamos juntos, cambia la cara”.

Eso que ves ahí es el mismo movimiento que está haciendo la Gen Z, pero en versión infantil: necesidad instintiva de realidad.

Como siempre digo, no basta con reducir el tiempo de pantalla, hay que ofrecer alternativas: juego físico, creatividad, tareas reales, momentos lentos. Si no hay vida fuera de la pantalla, cualquier móvil será una adicción en potencia.

Estas fiestas, apaga el móvil y enciende el universo Iberian

Si tus hijos van a crecer en un mundo lleno de pantallas, al menos regalémosles también mundos que solo se pueden abrir con la imaginación. Como te comentaba al inicio de este correo, lo que sembremos hoy en casa —ratos tranquilos, historias compartidas, vida analógica— es justo lo que muchos jóvenes están buscando después de años de hiperconexión. Y ahí es donde Iberian encaja como un guante.

Iberian es una saga de fantasía en la que cada niño tiene un ser nacido de su imaginación, un Iberian, que va desapareciendo a medida que el móvil lo ocupa todo… hasta que vuelve a encenderse la chispa creativa. Acompañamos a Héctor, Nadia y Toshi en un auténtico viaje del héroe. La historia se desarrolla a lo largo de tres libros —El Despertar de los Niños Índigo, El Viaje de los Niños Índigo y El Destino de los Niños Índigopublicados solo en papel, sin versión digital, precisamente para invitar a soltar la pantalla.

Detrás de las batallas épicas y el humor muy “anime/manga”, late un mensaje muy actual: el peligro de perder la creatividad por el uso abusivo del móvil y la importancia de no dejarse arrastrar por lo que marcan las redes, los algoritmos o los influencers, sino de buscar la propia verdad.

Como regalo de Navidad, Iberian no es solo “otro libro más”: es una excusa perfecta para crear un pequeño ritual en familia —leer juntos un capítulo por la noche, comentar qué harían ellos en lugar de los protagonistas, hablar de pantallas, de amistad, de miedo y de valentía— mientras sus manos tocan papel y no cristal.

Puedes regalar la saga completa para que tengan aventura para todo el año o empezar por el primer tomo y dejar que sean ellos quienes pidan continuar el viaje. Un regalo sin batería, pero cargado hasta arriba de imaginación. 🎁✨

✅ 🍽️ Hazlo para este finde: “El restaurante de casa”

Objetivo: que tus hijos vivan una experiencia real, divertida y creativa… mientras el móvil se queda, por una vez, fuera de la mesa.

1. Antes de abrir el restaurante: el pacto

  • Elegís juntos el momento: sábado noche, domingo comida…

  • Hacéis un pacto:
    👉 Durante el restaurante no hay pantallas: ni de los niños ni de los adultos.
    Puedes decirlo tal cual: “Hoy jugamos a que somos un restaurante de verdad. Y en los restaurantes elegantes, los móviles se quedan fuera.”

Solo con esto ya estás mandando un mensaje brutal: estar juntos es especial.

2. Crear la identidad: nombre, logo y ambiente

  • Pide a los peques que inventen el nombre:
    “Restaurante Dragón Rojo”, “Las Tortillas Locas”, “Iberian Bistró”… lo que salga.

  • Que diseñen:

    • Un cartel para la puerta del comedor.

    • Un “logo” sencillo en un folio (luego lo ponéis en la mesa).

  • Decoración exprés:

    • Servilletas dobladas “a su manera”.

    • Un dibujo en el centro como si fuera un centro de mesa.

    • Si tienes velas, perfecto (aunque sean apagadas si son muy pequeños).

3. La carta dibujada

Que preparen una carta con:

  • Símbolos o dibujos si aún no leen/escriben.

  • Nombres inventados para platos normales:

    • “Pasta interestelar” (macarrones)

    • “Tortilla ninja”

    • “Sándwich superhéroe”

  • Pueden añadir “postres del chef”: fruta cortada, yogur con toppings, etc.

Consejo: que hagan pocas opciones (2 primeros, 2 segundos, 2 postres) para no complicar la cocina.

4. Reparto de roles

  • Los niños eligen: ¿quién es cocinero?, ¿quién es camarero?, ¿quién da la bienvenida?

  • Los adultos sois los clientes, pero también “ayudantes invisibles” para que nada se queme 😅

  • Si son muy peques:

    • Pueden “servir” cosas frías (pan, agua, fruta).

    • Que se encarguen de traer la carta, anotar “a su manera” y llevar los platos ya servidos.

5. Cocinar juntos (sin drama)

Menú sencillo:

  • Pasta, tortillas, salchichas, ensalada fácil, sándwiches, pizza con base comprada…

  • La idea no es hacer un MasterChef, sino que ellos:

    • Rompan el huevo, mezclen, pongan ingredientes, decoren el plato.

    • Vean que la comida no “aparece”: alguien la prepara con cariño.

6. La experiencia: hablar, jugar, estar

Durante la comida:

  • Trátalo como un restaurante de verdad:

    • “Buenas noches, ¿tienen reserva?”

    • “¿Qué tal estaba el plato del chef?”

Estás entrenando conversación, imaginación y habilidades sociales… sin una sola notificación.

7. Cierre del juego

Al final, preguntad:

  • “¿Qué ha sido lo mejor del restaurante hoy?”

  • “¿Qué cambiaríais para la próxima vez?”

  • Puedes lanzar una semilla:
    “¿Te das cuenta de que hemos estado un buen rato juntos sin pantallas… y no las hemos echado de menos?”

Eso, dicho con calma, vale oro.

💬 LA CITA DE LA SEMANA

No podemos caer en la tecnofobia, pero tampoco se puede abusar del chupete digital. Los niños de hoy están carentes de columpios.”
Narciso Michavila, a propósito del uso de pantallas y el papel de las familias en el entorno digital.

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